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Cerrando el trato (relato real)

Publicado: Sab Dic 23, 2017 21:30
por antoniodeoviedo
En otro hilo he hablado de una alcahueta gijonesa cuyo negocio consiste en venderte unos cuantos teléfonos a cambio de una pequeña cantidad de dinero. Tú después llamas y te entiendes con las chicas o señoras. A los pocos meses llamas de nuevo y te proporciona una nueva lista. Hace años la cosa le iba bien, después algunos han dicho que empezó a vender teléfonos medio inventados, de gente que después se quejaba de que la llamaran, o de chicas que ya se habían retirado.

Yo contraté con ella unas cuantas veces, hace bastantes años. Tenía una relación enternecedora con la tecnología. Usaba una "palm" de las que podían regalar hace 20 años con los puntos de Hidrocantábrico, y, si no te reunías directamente con ella, te enviaba las fotos por MMS y te cobraba por giro postal (no eran tiempos de whatsapp). Tenía comentarios involuntariamente morbosos, del tipo: "tengo un cliente muy entendido que a ésta la recomienda", "fulanita va a venir de León y quiere rentabilizar el viaje, ¿te llamo?". También podía tasar a las interesadas y ayudarles a encontrar su "valor de mercado".

En una ocasión (antes de la Ley antitabaco, así que podéis atar cabos) nos citamos en Gijón y me pasó la consabida lista. De una de las chicas me dijo que empezaba y que estaba esperando en una cafetería vecina por si quería echarle un vistazo. Una secuencia digna de La Colmena. Y allí estaba, en efecto, fumando. Era joven y bastante guapa. Poco después, ya a media mañana, la llamé. Por indicación de la alcahueta quedamos en vernos en un portal cercano al centro comercial Los Fresnos, donde había un piso que se alquilaba por horas. La chica parecía nerviosa, diciendo que no lo había hecho nunca. Subimos y lo más raro es que estaba todavía la dueña, bastante mayor y teñidísima de rubio platino. Era un mujer muy estrafalaria que tenía el salón completamente lleno de recortes de prensa (enmarcados) que hablaban de su hija, que había participado en un reality o un concurso de televisión. Algo nada anónimo, como os podéis imaginar. La situación era bastante morbosa porque la chica estaba en la habitación mientras yo le daba conversación a la dueña mientras cobraba, arreglaba no sé qué cosa y se marchaba con ese aire de "ay, la juventud, cómo os comprendo".

Cuando nos quedamos solos, la chica estaba algo seria, pero también era seria para cumplir un trato y sabía perfectamente que había ido allí para que yo la disfrutara. La coloqué frente al espejo y le quité la ropa desde atrás, haciéndole ver sus bonitos pechos a la vez que yo se los sobaba. Me dijo que estaba estudiando enfermería y que tenía novio, y que tenía cierto miedo a los clientes muy mayores, así que conmigo estaba bastante a gusto. Seguramente no le costaba mucho ponerle los cuernos al novio después de que éste no fuera capaz en absoluto de mantenerla. Recuerdo que tenía un cuerpo bien duro y buenos pechos, y que dio mucho juego. Por eso recuerdo el encuentro con ella. Tal vez debí repetir al día siguiente, pero lo fui dejando y probablemente no continuó mucho tiempo. A lo mejor alguno recuerda el sitio.